
Pocas banderas nacionales son tan fáciles de describir como la de Georgia. Tiene un fondo blanco liso, una gran cruz roja que va de borde a borde y divide la bandera en cuatro cuarteles iguales, y una cruz roja más pequeña en el centro de cada cuartel. En total son cinco cruces, y por eso los georgianos la llaman jutjvriani drosha, la bandera de las cinco cruces. Sus proporciones son 2:3, es decir, la bandera es una vez y media más larga que alta.
Solo se usan dos colores: el blanco y el rojo. No hay texto, ni estrella, ni escudo. Esta sencillez hace que la bandera llame la atención desde lejos y sea fácil de dibujar, y es una de las razones por las que se ha vuelto tan habitual en los edificios gubernamentales, en los partidos deportivos y en manos de georgianos de todo el mundo.
Aunque el diseño parece moderno y limpio, la bandera de las cinco cruces no es un invento reciente. Es un estandarte medieval recuperado. Georgia la adoptó oficialmente como bandera nacional en enero de 2004, pero llevaba siglos asociada al antiguo reino de Georgia.
Para entender la bandera conviene saber hasta qué punto el cristianismo está entrelazado con la historia georgiana. A principios del siglo IV, el reino de Kartli, en el este de Georgia, conocido por los autores griegos y romanos como Iberia, adoptó el cristianismo como religión de Estado. Esto convierte a Georgia en una de las naciones cristianas más antiguas del mundo. Según la tradición, la fe fue difundida por santa Nino, una mujer de Capadocia que todavía hoy es profundamente venerada en Georgia.
En los siglos siguientes, las iglesias y los monasterios se convirtieron en centros de saber, de arte y de identidad nacional. Durante largos periodos en los que Georgia estuvo rodeada de poderosos imperios de otras religiones, la fe cristiana pasó a ser uno de los principales lazos que mantenían unidos a los georgianos. Colocar cruces en un estandarte nacional era, por tanto, una forma natural de expresar quiénes eran.
La gran cruz central es una cruz de San Jorge: una cruz roja sobre campo blanco. San Jorge es el santo patrón de Georgia y uno de los santos más queridos del país. Los georgianos celebran su fiesta, llamada Giorgoba, el 23 de noviembre, y un dicho muy conocido afirma que Georgia tiene tantas iglesias dedicadas a San Jorge como días tiene el año. Las imágenes del santo a caballo matando a un dragón aparecen en iconos, frescos y orfebrería georgianos, y también figura en el escudo del país.
Mucha gente supone que el nombre inglés del país, Georgia, procede de San Jorge. Es una idea atractiva, pero la mayoría de los historiadores piensan lo contrario. El nombre suele relacionarse con la palabra persa gurj, con la que se designaba a los georgianos y que pasó a otras lenguas a través del árabe y, más tarde, de los viajeros europeos. Los propios georgianos llaman a su país Sakartvelo, que significa «tierra de los kartvelios».
Las cuatro cruces pequeñas no son cruces corrientes de brazos rectos. Cada una es una cruz bolnur-katsjuri, una forma tradicional georgiana cuyos brazos se ensanchan hacia los extremos. El nombre procede de dos lugares importantes del patrimonio cristiano georgiano. En Bolnisi se encuentra la iglesia de Bolnisi Sioni, construida en el siglo V, que conserva algunas de las inscripciones fechadas más antiguas escritas en alfabeto georgiano y está decorada con cruces talladas de este tipo. Katsji, en el oeste de Georgia, es famosa por su iglesia medieval y por el pilar de Katsji, una alta columna natural de roca con una diminuta iglesia en la cima.
Al elegir precisamente esta forma, los diseñadores de la bandera moderna le dieron un carácter claramente georgiano. La gran cruz de San Jorge une a Georgia con el resto del mundo cristiano, mientras que las cruces pequeñas remiten al arte y la arquitectura antiguos del propio país.
La disposición de una cruz grande rodeada de cuatro pequeñas recuerda también a la cruz de Jerusalén, símbolo del reino cruzado medieval de Jerusalén. Aquel emblema mostraba cruces de oro sobre campo de plata. Los reyes georgianos tenían estrechos lazos religiosos con Tierra Santa, donde monjes georgianos fundaron monasterios, entre ellos el monasterio de la Cruz, cerca de Jerusalén. El diseño de cinco cruces se explica a menudo como otra señal de esta relación, y en el simbolismo cristiano a veces se dice que las cinco cruces representan a Cristo y los cuatro evangelistas, o las cinco llagas de Cristo. Estas interpretaciones son tradicionales y no oficiales: la ley georgiana describe el diseño de la bandera, pero no asigna un significado fijo a cada cruz.
Georgia se unificó en un solo reino a comienzos del siglo XI. Alcanzó la cumbre de su poder y su cultura con el rey David IV, llamado David el Constructor, y después con la reina Tamar, a finales del siglo XII y principios del XIII. Esta época se recuerda como la Edad de Oro de Georgia, cuando el reino se extendía por buena parte del Cáucaso y florecían la literatura, la arquitectura y la ciencia georgianas. El poema épico de Shota Rustaveli El caballero de la piel de tigre data de este periodo.
Algunas de las mejores pruebas sobre el antiguo estandarte georgiano proceden de mapas europeos medievales. En el siglo XIV, cartógrafos del Mediterráneo dibujaron cartas náuticas, conocidas como portulanos, que señalaban las ciudades importantes con sus banderas. En una carta realizada en 1367 por los hermanos venecianos Domenico y Francesco Pizzigano, la bandera de Tiflis aparece dibujada como una gran cruz con una cruz más pequeña en cada cuartel, el mismo esquema básico que la bandera actual.
Las banderas medievales no funcionaban como las banderas nacionales modernas. No existía ninguna ley que fijara un diseño exacto, y reyes, príncipes y ejércitos usaban estandartes diversos. Lo que perduró a lo largo de los siglos fue la idea de que un estandarte blanco con una cruz roja pertenecía a Georgia y a su santo patrón. La bandera moderna de las cinco cruces es una cuidadosa reconstrucción de esa tradición, no una copia exacta de un único objeto histórico.
Entre el final del reino medieval y 2004, Georgia izó varias banderas muy diferentes. Conocerlas ayuda a entender por qué el regreso de las cinco cruces resultó tan significativo.
Tras el derrumbe del Imperio ruso, Georgia proclamó su independencia el 26 de mayo de 1918 y fundó la República Democrática de Georgia. Su bandera, diseñada por el artista Iakob Nikoladze, tenía un campo rojo oscuro, color vino, con una estrecha franja negra y blanca en la esquina superior junto al mástil. La república duró poco: en 1921 el Ejército Rojo soviético invadió el país y Georgia pasó a formar parte de la Unión Soviética.
Durante el dominio soviético, Georgia usó banderas basadas en la bandera roja de la Unión Soviética, con símbolos comunistas como la hoz y el martillo y una estrella roja. Mostrar la bandera de 1918 estaba prohibido, lo que la convirtió en símbolo de resistencia y de esperanza de independencia.
A finales de la década de 1980, cuando la Unión Soviética se debilitaba, los georgianos empezaron a manifestarse abiertamente por la independencia, a menudo con la bandera roja oscura de 1918. El 9 de abril de 1989, tropas soviéticas disolvieron con violencia una manifestación pacífica en el centro de Tiflis y mataron a unas veinte personas. La tragedia fortaleció el movimiento independentista. En 1990 se restableció la bandera de 1918 como bandera oficial, y el 9 de abril de 1991 Georgia declaró su independencia de la Unión Soviética. Durante los trece años siguientes, la bandera color vino con la franja negra y blanca siguió siendo la bandera nacional.
En la década de 1990 creció mucho el interés por el pasado medieval de Georgia. La Iglesia ortodoxa georgiana recuperó un lugar importante en la vida pública, y muchas personas pensaban que los símbolos nacionales debían reflejar la larga historia del país como reino cristiano y no solo la breve república de 1918. La bandera de las cinco cruces empezó a aparecer en actos públicos y se debatieron propuestas para convertirla en bandera nacional.
El momento decisivo llegó de la mano de la política. El Movimiento Nacional Unido, un partido dirigido por Mijeil Saakashvili, adoptó la bandera de las cinco cruces como su símbolo. En noviembre de 2003, tras unas elecciones parlamentarias disputadas, se produjeron enormes protestas pacíficas en Tiflis. Los manifestantes llevaban rosas como signo de no violencia, lo que dio a los hechos el nombre de Revolución de las Rosas, y muchos de ellos ondeaban la bandera blanca con cinco cruces rojas. El presidente Eduard Shevardnadze dimitió y Saakashvili ganó las elecciones presidenciales en enero de 2004.
Ese mismo mes, el Parlamento de Georgia aprobó la bandera de las cinco cruces como bandera nacional oficial. Georgia celebra el 14 de enero como Día de la Bandera Nacional. Más tarde, en 2004, el país adoptó también un nuevo escudo: un escudo rojo con San Jorge matando al dragón, sostenido por dos leones dorados y coronado con una corona real georgiana, con el lema La fuerza está en la unidad.
No todo el mundo acogió la nueva bandera de inmediato. Algunos críticos sostenían que una bandera tan ligada a un partido político no debía convertirse en símbolo nacional, y otros preferían la bandera de 1918 por su vínculo con la primera independencia moderna de Georgia. Con el tiempo, sin embargo, la bandera de las cinco cruces obtuvo una aceptación muy amplia. Hoy la usan georgianos de todas las ideas políticas, y la bandera anterior se recuerda con respeto como parte de la historia nacional.
La bandera de las cinco cruces ondea en edificios gubernamentales, escuelas y puestos fronterizos, y también es muy popular en la vida diaria. Los aficionados la agitan en los partidos de fútbol y de rugby, deporte en el que la selección nacional georgiana se ha convertido en uno de los éxitos deportivos del país. Aparece en recuerdos, ropa y pegatinas de coches, y se ve a menudo en conciertos y festivales. Los georgianos que viven en el extranjero la usan para mostrar el orgullo por su patria.
La bandera es también un símbolo poderoso en las relaciones de Georgia con el resto de Europa. El país la ha exhibido a menudo junto a la bandera azul de la Unión Europea, sobre todo desde que Georgia obtuvo el estatus de país candidato a la adhesión a la UE en diciembre de 2023.
La historia de la bandera georgiana demuestra que los símbolos nacionales pueden cambiar con la historia. En poco más de un siglo, Georgia pasó de un estandarte rojo soviético a la bandera republicana color vino y luego a un diseño medieval reconstruido. Cada bandera reflejaba lo que la gente de su tiempo quería decir sobre su país: independencia, revolución o continuidad con un pasado antiguo.
La bandera de las cinco cruces se eligió para contar la historia más larga de todas. Su gran cruz honra a San Jorge, sus cruces pequeñas evocan iglesias construidas hace más de mil quinientos años, y sus colores blanco y rojo unen la Georgia moderna con los estandartes de sus reyes medievales. Al verla, se contempla un símbolo que es a la vez muy antiguo y, como bandera nacional oficial, todavía sorprendentemente joven.
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