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El dinero es cualquier objeto o registro verificable que las personas de un país o una comunidad aceptan en general como pago de bienes y servicios y para saldar deudas, incluidos los impuestos. Esta definición es más amplia de lo que parece a primera vista. Una moneda de oro, un billete de papel y el saldo que aparece en una aplicación bancaria no se parecen en nada, y sin embargo los tres son dinero porque la gente confía en que otros los aceptarán a cambio de algo útil.
Esto significa que el dinero no se define por el material del que está hecho, sino por lo que hace. A lo largo de miles de años, las sociedades han usado como dinero conchas, sal, ganado, metal, papel, piedras talladas e incluso cigarrillos. Lo que tenían en común no era el material, sino el acuerdo compartido de que servían para pagar.
Los economistas suelen describir el dinero a través de sus funciones. Cualquier cosa que cumpla bien estas tareas puede servir como dinero.
La función más evidente es facilitar el comercio. Sin dinero, un panadero que quisiera zapatos tendría que encontrar a un zapatero que, justo en ese momento, quisiera pan. El economista inglés William Stanley Jevons llamó a este problema la doble coincidencia de necesidades. El dinero lo elimina: el panadero vende pan a cualquiera a cambio de dinero y luego usa ese dinero para comprar zapatos a cualquiera.
El dinero también funciona como una vara de medir común para el valor. En lugar de recordar que una vaca vale veinte cestas de grano o tres cabras, las personas pueden expresar todos los precios en la misma unidad, como euros, dólares o laris. Así resulta sencillo comparar precios, llevar la contabilidad, calcular beneficios y planificar presupuestos.
El dinero permite guardar poder adquisitivo para más adelante. Un agricultor no puede conservar pescado fresco durante un año, pero sí puede vender el pescado y guardar el dinero. El dinero no es un depósito de valor perfecto, porque la subida de los precios reduce poco a poco lo que puede comprar, pero suele ser mucho más práctico que almacenar mercancías.
Por último, el dinero sirve para acordar pagos que se harán en el futuro. Los préstamos, los alquileres, los sueldos y las hipotecas se fijan en términos de dinero. Cuando alguien pide prestada una cantidad hoy, ambas partes saben exactamente cuánto habrá que devolver más tarde.
No cualquier objeto funcionaría bien como dinero. Con el tiempo, la gente descubrió que el dinero útil suele compartir varias cualidades:
Estas cualidades explican por qué los metales preciosos, como el oro y la plata, se hicieron tan populares. No se corroen, valen mucho en pequeñas cantidades, se pueden fundir y dividir, y son escasos por naturaleza.
Los libros de texto suelen decir que el dinero se inventó para sustituir al trueque, el intercambio directo de un bien por otro. Sin embargo, muchos antropólogos señalan que hay pocas pruebas de sociedades enteras que funcionaran únicamente mediante el trueque. En las comunidades pequeñas, la gente solía apoyarse más en regalos, favores y deudas informales: los vecinos se ayudaban y recordaban quién debía qué a quién. El trueque aparecía sobre todo entre desconocidos o cuando escaseaba el dinero.
En la antigua Mesopotamia, los escribas de templos y palacios llevaban registros minuciosos de deudas y pagos en tablillas de arcilla, a menudo medidos en cebada o en pesos de plata. El siclo o séquel, que más tarde fue el nombre de una moneda y hoy es la moneda de Israel, era originalmente una unidad de peso.
Muchas sociedades usaron dinero mercancía, es decir, bienes que tenían valor propio y que además se aceptaban ampliamente como pago. Algunos ejemplos:
Las monedas más antiguas que se conocen se fabricaron en Lidia, un reino situado en lo que hoy es el oeste de Turquía, hacia el siglo VII a. C. Eran pequeños trozos de electro, una mezcla natural de oro y plata, estampados con un diseño que indicaba que una autoridad de confianza garantizaba su peso. Al rey Creso de Lidia, cuyo nombre se convirtió en sinónimo de enorme riqueza, se le atribuye la introducción de monedas separadas de oro y de plata bastante puros. Más o menos en la misma época, en la antigua China se usaba dinero de bronce con forma de pequeñas palas y cuchillos, que más tarde dio lugar a monedas redondas con un agujero cuadrado en el centro.
Las monedas se difundieron rápidamente por el mundo griego y, más tarde, por el Imperio romano. Permitían a los gobiernos recaudar impuestos y pagar a los soldados de forma estandarizada. La propia palabra moneda procede de Roma: las monedas se acuñaban cerca del templo de la diosa Juno Moneta, y moneta pasó a designar tanto la ceca como las monedas que producía.
Las monedas también crearon una tentación. A veces los gobernantes reducían la cantidad de metal precioso de cada moneda manteniendo su valor nominal, una práctica llamada envilecimiento o devaluación de la moneda. La gente se daba cuenta. De ahí surgió una observación conocida como ley de Gresham, por el financiero inglés del siglo XVI Thomas Gresham: «la moneda mala expulsa a la buena». Cuando dos tipos de monedas tienen el mismo valor oficial, la gente gasta las peores y guarda escondidas las mejores.
Transportar grandes cantidades de metal es pesado y arriesgado. En China, durante la dinastía Tang, los comerciantes empezaron a usar certificados de papel, apodados «dinero volante», que podían cambiarse por monedas en otra ciudad. Bajo la dinastía Song, en el siglo XI, el gobierno comenzó a emitir billetes de papel llamados jiaozi, considerados en general el primer papel moneda emitido por un gobierno en el mundo. Cuando el viajero veneciano Marco Polo visitó China en el siglo XIII, describió con asombro cómo los billetes de papel se aceptaban como pago en todo el imperio.
En Europa, el papel moneda se desarrolló más lentamente. Comerciantes y orfebres emitían recibos escritos por el oro que se depositaba en sus manos, y esos recibos empezaron a circular como medio de pago. En 1661, el Stockholms Banco de Suecia emitió los que suelen considerarse los primeros billetes de banco de Europa. Después llegaron los bancos centrales: el Riksbank sueco, fundado en 1668, suele llamarse el banco central más antiguo que sigue en funcionamiento, y el Banco de Inglaterra se fundó en 1694.
Durante mucho tiempo, muchos países vincularon su papel moneda al oro. Con el patrón oro, un billete podía, al menos en principio, cambiarse en el banco por una cantidad fija de oro. Gran Bretaña adoptó un patrón oro formal a comienzos del siglo XIX, y muchos otros países la siguieron más adelante en ese mismo siglo.
El sistema sufrió fuertes tensiones durante las dos guerras mundiales y la Gran Depresión. En 1944, en una conferencia celebrada en Bretton Woods, en Estados Unidos, las naciones aliadas crearon un nuevo sistema: sus monedas quedaron vinculadas al dólar estadounidense, y los gobiernos extranjeros podían cambiar dólares por oro a 35 dólares la onza. En 1971, el presidente Richard Nixon puso fin a esa convertibilidad, y se rompió el vínculo entre las principales monedas y el oro.
Hoy casi todas las monedas nacionales son dinero fiduciario, también llamado dinero fiat. La palabra fiat significa en latín «hágase». El dinero fiduciario no tiene valor como material y no puede cambiarse por una cantidad fija de oro. Es valioso porque el gobierno lo declara de curso legal y lo acepta para el pago de impuestos, y porque la gente confía en que seguirá siendo aceptado. En otras palabras, su valor descansa en la confianza y en una gestión cuidadosa por parte de los bancos centrales.
La mayor parte del dinero actual no son billetes ni monedas. Existe como cifras en cuentas bancarias. Cuando un banco comercial concede un préstamo, normalmente abona en la cuenta de esa persona un nuevo depósito, y ese nuevo depósito es dinero que se puede gastar. El Banco de Inglaterra ha explicado que así se crea la mayor parte del dinero en una economía moderna. En países como el Reino Unido, el efectivo físico representa solo una pequeña parte de todo el dinero en circulación.
Los bancos centrales, como el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco Nacional de Georgia, intentan mantener estable el valor del dinero. Su herramienta principal es fijar los tipos de interés, lo que influye en cuánto piden prestado y gastan las personas y las empresas. La mayoría busca una inflación baja y estable, no una inflación nula.
La inflación es una subida general de los precios, lo que significa que cada unidad de dinero compra menos. Una inflación moderada es normal en la mayoría de las economías. Cuando los gobiernos imprimen dinero mucho más deprisa de lo que crece la economía, el resultado puede ser una hiperinflación, en la que los precios suben tan rápido que el dinero pierde casi todo su valor. En Alemania, en 1923, los precios subían tan deprisa que algunas personas usaban billetes como combustible o como papel pintado. Hungría, tras la Segunda Guerra Mundial, sufrió la hiperinflación más extrema jamás registrada, y Zimbabue imprimió a finales de la década de 2000 un billete de 100 billones de dólares. Estos episodios muestran que el dinero solo funciona mientras la gente confía en él.
Los pagos han cambiado rápidamente en las últimas décadas. Las tarjetas de crédito y débito, la banca en línea y los pagos sin contacto con el móvil han hecho que el efectivo sea menos habitual en muchos países. En Kenia, el servicio de dinero móvil M-Pesa, lanzado en 2007, permitió a millones de personas sin cuenta bancaria enviar y recibir dinero mediante mensajes de texto en teléfonos móviles sencillos.
En 2009, una persona o un grupo que usaba el nombre de Satoshi Nakamoto lanzó bitcóin, la primera criptomoneda de uso extendido. No la emite ningún gobierno ni ningún banco; en su lugar, las transacciones se registran en un libro contable público y compartido llamado cadena de bloques (blockchain). Se debate si las criptomonedas son realmente dinero: sus precios pueden oscilar de forma brusca, lo que las convierte en una mala unidad de cuenta y en un depósito de valor incierto, y pocas tiendas fijan sus precios en ellas.
Mientras tanto, muchos bancos centrales investigan o prueban monedas digitales de banco central, es decir, formas digitales de una moneda nacional emitidas directamente por el banco central. China ha llevado a cabo amplios programas piloto de un yuan digital, y el Banco Central Europeo ha estado preparando un posible euro digital.
El dinero es uno de los inventos más poderosos de la humanidad, aunque en gran medida sea una idea. Permite que millones de desconocidos cooperen, comercien en todo el mundo, ahorren para el futuro y creen empresas. También muestra cuánto depende una sociedad de la confianza: un billete solo tiene valor porque la gente cree que otros lo aceptarán mañana. Entender cómo funciona el dinero, desde sus funciones básicas hasta el papel de los bancos y la inflación, ayuda a tomar mejores decisiones sobre gastar, ahorrar y pedir prestado, y hace mucho más fácil seguir las noticias sobre precios y tipos de interés.
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